Colombia transita por el camino hacia la sostenibilidad

Si bien Colombia es uno de los países con mayor disponibilidad de recursos naturales (posee el 10% de la biodiversidad mundial y el 68,7% de su superficie está cubierta por ecosistemas), también es cierto que el cambio climático pone en jaque la disponibilidad de los mismos.

Aunque el país es considerado un emisor modesto de gases de efecto invernadero y los últimos datos del Ideam muestran que en 2004 Colombia emitió 180 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera (sólo el 0,37% del total global), las épocas de sequía son cada vez más inclementes.

A propósito de esto una comunidad de empresas que buscan solucionar problemáticas ambientales y sociales a través de los productos que comercializan.

Por un lado, de acuerdo con la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), el 77% de la generación de energía eléctrica de Colombia en años normales proviene de plantas hidráulicas. Palabras más, palabras menos, la seguridad energética del país depende en gran parte de que haya un ciclo normal de lluvias y, por lo tanto, disponibilidad de agua para producir hidroenergía.

Adicionalmente, si no existe suficiente cobertura boscosa (encargada de almacenar el agua durante el invierno y de reservarla para el verano), debido a factores como la tala indiscriminada, también se corre el riesgo de que no haya disponibilidad del recurso hídrico y de que arenas y sedimentos lleguen a los ríos y obstruyan las plantas de generación de energía.

En el campo de la movilidad de cero emisiones, Codensa y Emgesa trabajan en la incorporación de medios de transporte eléctricos dentro de la flota de trabajo: 16 vehículos eléctricos, cerca de 30 motos eléctricas en la operación de lectura y reparto de facturas y 100 bicicletas eléctricas para el transporte del personal en un programa denominado E-bike to Work.

Empresas trabajan en la incorporación de medios de transporte eléctricos dentro de la flota de trabajo

Empresas trabajan en la incorporación de medios de transporte eléctricos dentro de la flota de trabajo

Los participantes del programa ya han realizado cerca de 8.000 trayectos, que suman 63.000 kilómetros recorridos, 3.000 horas ahorradas en desplazamientos (118 días) y una reducción de 2,8 toneladas de emisiones de CO2. En una ciudad como Bogotá, en la que el transporte es responsable de cerca del 40% de los gases de efecto invernadero que van a la atmósfera, la iniciativa no sólo resulta interesante, sino urgente.

Con respecto a la conservación de bosques, Codensa y Emgesa desarrollan el proyecto Bosque Endesa, cuyo fin es la protección y la restauración de 690 hectáreas de bosque alto andino en la cuenca del río Bogotá, a través de la sustitución de especies exóticas, como el eucalipto, por especies nativas, aspecto que contribuye a la recuperación del suelo y de los ríos y al retorno de la flora y la fauna silvestres. En la zona intervenida se encuentran nada más y nada menos que 50 especies de árboles y arbustos, unos 70 tipos de aves y 12 de mamíferos (entre los que están osos perezosos).

A esta gran apuesta por la innovación y la sostenibilidad se suma una campaña educativa en temas medioambientales y de consumo eficiente de energía que desde el inicio de las empresas, en 1997, se ha llevado a clientes, empleados y aliados.

Para otras compañías del sector energético, como Empresas Públicas de Medellín (EPM), que presta los servicios públicos de energía y acueducto, “la protección de los bosques, la conservación del agua en calidad y cantidad y el compromiso con la mitigación del cambio climático” son asuntos estratégicos para cumplir con sus propósitos de sostenibilidad.

Por el mismo camino va Isagén. Siempre que un territorio va a ser intervenido, esta compañía reconoce que el equilibrio se altera y se producen cambios ambientales. Por ello cuenta con un sistema de gestión ambiental que identifica, evalúa, previene, controla, mitiga y compensa los impactos de sus operaciones en el entorno. Igualmente dispone de una política ambiental con dos componentes: el biofísico, cuyo propósito es proteger, conservar y mejorar el patrimonio natural de las áreas de influencia, y el social, que procura identificar los impactos en las poblaciones y resolverlos.

La compañía reconoce en su informe de gestión del año pasado que la producción de energía hidroeléctrica disminuyó aproximadamente un 14% con relación a 2011, básicamente por cambios en la hidrología de las cuencas aportantes, y a propósito traza unas metas en términos de mitigación de los efectos del cambio climático: la conformación de un portafolio de proyectos de energía renovable, que incluye proyectos hidroeléctricos en diferentes áreas geográficas del país, proyectos eólicos y geotérmicos, entre otros, sumada a la implementación de la gestión integral para el cambio climático.

Vía | El Espectador

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