Indígenas de Bolivia se unen para salvar el Gran Chaco

El Gran Chaco está amenazada por todos los lados: menonitas ganaderos han comprado grandes extensiones en Paraguay y los agricultores brasileños en busca de tierras baratas para sus cultivos de soja han inundado a través de la frontera.

La cuarta parte de lo que se encuentra en Bolivia es el mejor conservado, pero incluso sus hábitats han sido interrumpidos por una tubería de gas y las operaciones militares contra el narcotráfico, cuyos campamentos han sido vistos en los 34.000 kilómetros cuadrados de Kaa- Iya Parque Nacional del Gran Chaco.

Erika Cuéllar, un biólogo conservacionista de Bolivia con un doctorado en Oxford, está capacitando a los indígenas de esta extensión de bosque seco por un total de 1 millón de kilómetros cuadrados a trabajar como biólogos de campo, dándoles los medios para ganarse la vida – y una participación en la riqueza de la biodiversidad del segundo mayor ecosistema del continente.

La visión de Cuéllar es convertir a los jóvenes de los tres principales grupos indígenas del Chaco – el Guaraní, Chiquitano y Ayoreo – en lo que ella llama parabiólogos. Estos son similares a un paramédico, que puede salvar vidas, pero no tiene los años de formación de un médico, explicó.

Pocas personas se adaptan a los 45°C de temperatura en el verano del Chaco, y noches bajo cero en el invierno, la falta de agua y los insectos. Sin embargo, a pesar de su aridez, el Chaco es el hogar de más de 3.400 especies de plantas, 500 especies de aves y 150 especies de mamíferos, incluyendo jaguares, pumas, jabalíes, osos hormigueros gigantes y hasta ocho diferentes tipos de armadillo.

Las comunidades del Chaco nominar participantes para el curso de 400 horas de módulos de la biología básica. Los estudiantes obtienen un certificado formal para aprender a usar el GPS, elaboración de proyectos de investigación.

Cuéllar cree que el modelo de parabiologistas puede trabajar en otros países de América Latina con áreas de gran biodiversidad y las poblaciones indígenas. Ella es una cara conocida en los pueblos guaraníes cerca del Parque Nacional Kaa- Iya, donde los tonos nasales, cantarina de la lengua nativa predominan sobre español.

Uno de los motivos de protección de la zona era enorme evidencia de indígenas aislados ayoreo familias indígenas que viven en el corazón del Chaco. Es el único lugar en América del Sur fuera de la Amazonia donde los pueblos indígenas no contactados que aún viven.

Vía: Dan Collyns | The Guardian

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