Ecosistemas marinos afectados por el hombre

Los océanos contribuyen actualmente mucho menos al crecimiento económico mundial de lo que podrían, en gran parte debido a las actividades humanas que disminuyen la capacidad de los sistemas naturales subyacentes para proporcionar niveles óptimos de servicios de los ecosistemas.

Los ecosistemas marinos están cambiando a una velocidad y escala sin precedentes desde el surgimiento de la civilización moderna, principalmente a causa de los factores antropogénicos que resultan de la incapacidad de las instituciones para gestionar de forma sostenible las acciones humanas.

Los cuatro principales factores antropogénicos de cambios en los ecosistemas oceánicos que surgen de deficiencias institucionales son:

Pesca excesiva: las mejoras tecnológicas junto con el libre acceso a los recursos pesqueros llevaron a que aproximadamente un tercio de la pesca oceánica del mundo esté sobreexplotada o agotada. Se estima que la capacidad de pesca es 2,5 veces mayor que los niveles sostenibles de captura.

Contaminación, particularmente la polución provocada por nutrientes de origen terrestre: el uso de fertilizantes nitrogenados se quintuplicó desde 1960, pero el 50% del nitrógeno aplicado se pierde en el medio ambiente, en función de cómo se maneje esta aplicación. Gran parte de este exceso se escurre en los ríos y arroyos y, eventualmente, los océanos, lo que resulta en la proliferación de algas que consumen la mayor parte del oxígeno del agua. Esto tiene efectos adversos sobre la vida marina, provocando las “zonas muertas”.

Pérdida o conversión de hábitats: las zonas oceánicas están experimentando algunos de los cambios ambientales más rápidos del planeta. Se estima que el 35% de los manglares de los países con datos sobre este aspecto se perdió o se convirtió entre 1985 y 2005 y al menos el 20% de los arrecifes de coral de todo el planeta ha sido destruido en las últimas décadas, mientras que otro 20% ha sido degradado.

Cambio climático y acidificación oceánica: en las próximas décadas y siglos, la salud de los océanos estará sometida a un estrés creciente por el aumento de la temperatura del agua, la acidificación y la desoxigenación oceánica de maneras que apenas se están comenzando a entender. El blanqueamiento de los corales, causado por el calentamiento del océano, ya está afectando a grandes extensiones de arrecifes coralinos tropicales, que albergan el 25% de la biodiversidad marina.

Vía | Banco Mundial

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