Productores rurales promueven alternativas para el manejo de los bosques argentinos

El aprovechamiento forestal excesivo, el sobrepastoreo y el desmonte por la expansión de la agricultura vienen afectando a muchas comunidades rurales argentinas que viven en áreas boscosas, incluyendo a indígenas.

Para revertir esta tendencia, grupos de productores rurales están recibiendo apoyo técnico y financiero para llevar a cabo proyectos forestales vinculados a la silvicultura sustentable, la producción y comercialización de la madera, el manejo de productos como miel, semillas y frutos, y la conservación de la biodiversidad.

Esta iniciativa es parte de dos proyectos que apuntan a lograr el manejo sustentable de paisajes productivos forestales, liderados por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación con apoyo del Banco Mundial y del Fondo Mundial para el Medio Ambiente.

Los 133 proyectos que fueron seleccionados se desarrollan en áreas consideradas prioritarias por sus características ambientales y productivas, como el área mesopotámica, el delta del Río Paraná, la región del noroeste (Salta, Jujuy y Tucumán), la región chaqueña (Chaco, Santiago del Estero y Formosa) y la Patagonia. En total, se beneficiarán 3.200 pequeños y medianos productores.

Un vivero para enriquecer el bosque

En Misiones, mejorar la calidad del bosque y satisfacer las necesidades de la comunidad también van de la mano. En este caso, la Unión Misionera de Cooperativa de Trabajo, Producción y Servicios (UmisCoop) trabajarán con 10 familias de la comunidad Mbya Guaraní Aldea Perutí, del Municipio de El Alcázar.

El objetivo es instalar un vivero forestal para producir plantines de árboles nativos, frutales y medicinales, orquídeas y bambúceas, que sirvan para el enriquecimiento del bosque y para el abastecimiento de la comunidad”, cuenta Ramón Zaldívar, responsable técnico del proyecto.

Actualmente, la falta de materia prima está afectando una de sus actividades económicas principales, la producción de artesanías en cesterías y madera, en la que utilizan tacuaras, tacuarembó, tacuaruzú, tacuapí y raíces de guembé.

“Otro problema es la falta de leña, por eso, vamos a crear un bosque artificial con eucalipto para fines energéticos que será positivo para la conservación del monte nativo vecino”, dice Zaldívar.

Vía | Banco Mundial

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