Narcotráfico, otra amenaza al Gran Chaco boliviano

La expansión de las fronteras agrícolas amenaza la conservación del Gran Chaco boliviano, una zona rica en biodiversidad e hidrocarburos, donde el narcotráfico también ha marcado presencia en los últimos años.

El Gran Chaco ocupa 127.755 km2 del territorio boliviano, en los departamentos de Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija. Del total, 34.411 km2 están protegidos en el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Kaa-Iya, que alberga unas 30 comunidades indígenas, como los chiquitanos, guaraníes y ayoreos.

La inseguridad no sólo amenaza a Kaa-Iya, sino también al segundo mayor reservorio de hidrocarburos de Latinoamérica, el municipio chaqueño de Yacuiba, a 386,36 km al sur de la reserva.

Delitos ambientales en el Kaa-Iya

La primera semana de septiembre, la Autoridad de Bosques y Tierra (ABT) denunció la deforestación de 196 hectáreas del Kaa-Iya por la empresa minera comunitaria Emcki S.A., a la que le inició acciones penales por atentar contra el área protegida.

El Kaa-Iya es el parque más grande y más rico en biodiversidad de las 22 reservas naturales de Bolivia, que representan el 16% del territorio nacional (170.700 km2).

En 2.154 km2 de esas reservas se produce coca ilegal, según el informe “Monitoreo de Cultivos de Coca”, presentado en agosto de 2013 por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. En total, Bolivia produce 27.170 hectáreas de coca, de las cuales 15.170 son ilegales.

Conservación del Gran Chaco Americano

Desde hace dos décadas los indígenas bolivianos actúan de forma organizada por la conservación de la biodiversidad chaqueña.

En 1995, guaraníes y chiquitanos se movilizaron para obtener la declaración del Parque Nacional Kaa-Iya como un área natural de manejo integrado, lo que permitió el control del avance de la frontera agrícola en su territorio. Desde 1996, algunos indígenas trabajan como parabiólogos – técnicos en la protección de la vida silvestre – con Cuéllar, que les capacita en cursos de hasta 800 horas.

Hasta la fecha, el parque cuenta con 23 parabiólogos indígenas, que documentan la situación de los animales silvestres y protegen la reserva natural.

Como vigilantes del Kaa-Iya, los indígenas acceden a mejores fuentes de empleo e ingresos económicos, no abandonan sus territorios nativos para migrar a las ciudades y contribuyen en la elaboración de políticas de preservación del territorio que habitan.

Vía: Jorge Quispe | infosurhoy.com

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