La migración a ciudades en la Amazonía no mejora los medios de vida

La migración de poblaciones rurales a ciudades en la Amazonía brasileña no resulta en el tan esperado alivio de la pobreza ni en la conservación de la biodiversidad, según un profesor del Centro del Medio Ambiente de la Universidad de Lancaster.

A menudo, los habitantes rurales abandonan el bosque y migran a la ciudad con la esperanza de mejorar sus ingresos, sostuvo Luke Parry durante la reunión anual de la Asociación para la Biología Tropical y Conservación (ATBC, por sus siglas en inglés).

Se podría pensar que el éxodo rural podría traer beneficios para la biodiversidad en tanto podría disminuir el número de áreas forestales desmontadas con fines agrícolas, así como la presión sobre las poblaciones de vida silvestre. Sin embargo, según Parry, las consecuencias positivas de la migración no son tan directas ni es tan fácil alcanzar una situación en la que todos salgan ganando, por lo menos en la Amazonía brasileña.

“Los hogares rurales que han migrado a las ciudades no tienen necesariamente una mejor situación económica. La mayoría de migrantes todavía es pobre, carece de educación y sigue consumiendo carne silvestre, mucha carne silvestre”, señaló Parry.

A partir de investigación llevada a cabo para evaluar el impacto de la migración rural-urbana en dos pequeñas ciudades en el río Madeira en la Amazonía brasileña, Parry determinó que los migrantes que abandonaron el campo con la esperanza de encontrar mejores oportunidades de empleo aún carecían de acceso a dichas oportunidades y, en términos generales, no lograron escapar de la pobreza.

Parry identificó el deseo de obtener un mejor acceso a servicios educativos como una de las principales causas de la migración hacia áreas urbanas.

El éxodo de las poblaciones rurales tampoco resultó beneficioso para la biodiversidad: virtualmente todos los hogares urbanos encuestados por Parry consumían vida silvestre, incluyendo peces, tortugas y caimanes.

Los migrantes consumían incluso especies en peligro de extinción. Como resultado, el aprovechamiento de especies silvestres no disminuyó como el investigador esperaba. Todo lo contrario: los migrantes no perdieron su gusto por la carne silvestre cuando empezaron una nueva vida en la urbe, y la demanda urbana de carne silvestre está aumentando la presión sobre la vida silvestre en áreas rurales.

“Las áreas silvestres se han urbanizado. Esto apunta a una posible crisis de carne silvestre o, en su defecto, podría mejorar la conservación y el aprovechamiento sostenible de carne silvestre en la Amazonía”.

Sin embargo, las conclusiones de Parry no son definitivas. Investigación llevada a cabo por Nathalie Van Vliet, quien también participó en el panel, encontró resultados opuestos en la Amazonía colombiana y brasileña: a pesar de su preferencia por la carne silvestre, cuando las personas se desplazan a las ciudades, ellas abandonan este tipo de consumo y lo reemplazan con alimentos económicos como el pollo, los huevos y otras carnes procesadas.

Vía: Martha Cuba Cronkleton | CIFOR

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