La extinción de los perros de la pradera puede conducir a la desertificación de Norteamérica

América del Norte es el hogar de cinco especies de perritos de la pradera, que viven en diferentes partes de las grandes llanuras del sur de Canadá a México. Los pequeños roedores herbívoros viven en colonias en madrigueras debajo de la tierra.

Son considerados una especie clave, porque la erradicación de los perritos de la pradera en un ecosistema provoca una gran pérdida de la biodiversidad. Pueden proporcionar resguardo para muchos anfibios, reptiles, aves y mamíferos. Además son presas de muchas especies, incluyendo el hurón de patas negra. Su pastoreo también ayuda a mantener los pastizales abiertos y desprovistos de árboles.

Sin embargo, muchas personas consideran que el perro de la pradera es una plaga, creyendo que compiten con el ganado. Para muestra un botón, este es un comentario en el sitio web Denver Westword: “… perros de las praderas son horribles. Se reproducen como locos, son portadores de enfermedades y arruinan cualquier paisaje que se haga cargo. Si no están cerca de la extinción no veo ningún problema con erradicarlos”.

Tres de las cinco especies, como el perrito de las praderas de cola negra, no están en peligro de extinción, por lo que no están protegidos de ninguna forma. Y por lo que constantemente han sido eliminados de muchas partes de sus hábitats, los hicieron a un lado para dar paso a los seres humanos y el ganado.

Los científicos han documentado la pérdida de la biodiversidad que viene junto con la erradicación del perrito de las praderas, y ahora investigadores mexicanos han encontrado que su desaparición también afecta a los servicios esenciales de los ecosistemas, como la erosión del suelo y la recarga de aguas subterráneas.

El equipo de investigación estudió los pastizales y matorrales en la parte noroeste del estado mexicano de Chihuahua, comparando tres tipos de terreno: praderas con esta especie, pastizales desprovistos de estos y matorrales que solía ser el hogar de los mismos y ahora están dominadas con mezquite. En cada una de estas tres áreas, los científicos documentaron cinco servicios ambientales: recarga de acuíferos, erosión del suelo, potencial productivo del suelo, almacenamiento de carbono y la disponibilidad de forraje.

Para los cinco factores, las praderas perro de las praderas ganaron. “Nuestros resultados demuestran claramente una estrecha relación entre perros de la pradera y la prestación de servicios de los ecosistemas”, dicen los investigadores.

Vía | Science News

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