La deforestación amenaza a los derechos territoriales indígenas en Bolivia

Ubicado entre los Andes y la Amazonia, las tierras agrícolas de Bolivia ofrecen una oportunidad única para la agricultura, con suelos de mayor calidad que en otros lados. Sin embargo, en las últimas décadas, ha habido un aumento de la deforestación, gracias a los inmigrantes brasileños.

Esto ha provocado tensión en el entorno y amenaza la capacidad de las comunidades indígenas para preservar su forma de vida. El derecho internacional protege la propiedad de los indígenas, tanto de la propia tierra y su sostenibilidad, así como medio de protección de los intereses locales.

Poco más de un tercio de la población de Bolivia vive en las zonas rurales, y la producción agrícola de los departamentos orientales del país suman una cuarta parte del PIB. Por lo tanto las cuestiones que afectan las fronteras tienen un efecto tremendo. Las consecuencias ambientales de la expansión urbana y la deforestación para la ganadería, ha generado un clima más cálido y seco para la agricultura y mayores inundaciones para la ganadería.

Un informe de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierras también encontraron que 3,3 millones de hectáreas de tierra fueron deforestadas ilegalmente entre 1991 y 2009, en gran parte para la agricultura. Comunidades agrícolas indígenas río abajo desde el desarrollo se han quejado de que ahora no tienen agua debido a la ganadería.

Cuando Evo Morales fue elegido presidente en 2006, trató de poner remedio a la situación mediante la renegociación de la relación entre el Estado y los latifundios. La ley de reforma agraria y la nueva constitución en el año 2009 tiene como objetivo limitar la acumulación de poder de los terratenientes mediante la limitación de compra de tierras entre particulares a 5.000 hectáreas. Como resultado, la propiedad boliviana nativa de las tierras productivas en Santa Cruz se incrementó en un 17% de la cosecha de 1998/99 para la cosecha 2008/09. Sin embargo, los cambios son en gran parte hacia el futuro y por lo tanto, tendrán sólo efectos limitados sobre las transferencias que ya han ocurrido.

Los cambios drásticos en el ambiente y la reducción del agua plantean retos indirectos a los derechos de propiedad indígenas, no amenazando con apoderarse de la tierra, sino empujando poco a poco a los nativos de sus tierras.

Las últimas décadas se ha visto una notable liberalización de la propiedad y uso del suelo en el este de Bolivia, pero estos cambios también han afectado negativamente a la capacidad de los grupos indígenas a mantener sus comunidades. Las tendencias recientes sugieren que los intentos del gobierno boliviano para reinar en el uso de tierras para la agricultura y la ganadería han tenido al menos un éxito limitado. Sin embargo, en la medida en que la deforestación con fines agrícolas sigue impidiendo a las comunidades indígenas el uso de sus tierras, el gobierno boliviano no ha cumplido plenamente con su obligación de proteger los intereses indígenas de propiedad de la tierra.

Vía | The Human Rigths Brief

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