El Calentamiento Global puede afectar la migración del Caribú del Ártico en Alaska

Las lecturas de temperatura no son las únicas cosas que han estado fuera de control en este inusualmente cálido otoño en el Ártico.

La migración anual hacia el sur de la mayor manada de Caribú de América del Norte también ha sido tardía y poco común, según informó un equipo de biólogos.

La manada del Caribú del Ártico occidental, con cerca de 325.000 animales, al parecer demoró su marcha desde el norte de Alaska hacia sus zonas de hibernación al sur, al perecer por presentarse un otoño más caliente que podría haber afectado el libre movimiento de la especie.

Después de no aparecer durante semanas en su habitual cruce por los ríos claves a lo largo de su ruta migratoria, el Caribú llegó casi al final de septiembre, informó Jim Dau, biólogo del Departamento de Pesca y Caza de Alaska.

Dau y un equipo de biólogos, han colocado collares de rastreo a cientos de caribús (rangifer tarandus) durante casi tres décadas en la Cordillera de Brooks, al norte de Alaska.

En esta última migración, preocupa a los científicos la descongelación temprana de los rios en la ruta y el incremento de las temperaturas locales.

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Aunque el caribú es notoriamente irregular en sus migraciones, un nuevo patrón ha surgido desde el año 2000, ya que los animales aparecen en el río Kobuk, de dos a seis semanas más tarde que en años anteriores.

Aunque las autoridades advierten que las conclusiones pueden ser prematuras, los registros de la información obtenida por GPS, y supervisados por el Servicio de Parques, muestran que los animales cruzaron el Río de Noatak con mayor demora en comparación con años anteriores.

“El otoño caliente podría haber afectado el libre movimiento por algunos efectos y cambios, ya que una gran cantidad de plantas retoñó con retardo, lo que significa que la disponibilidad de alimentos de la manada podría haber sido retrasada”, manifestaron los investigadores.

Los biológos están mirando más de cerca los registros del clima, incluidos los datos obtenidos de sensores en los collares de los caribús, para investigar posibles vínculos con los patrones de migración.

“El agua de los ríos es más cálida que en el pasado y esto causa impacto en el Caribú ya que al parecer desorienta su comportamiento migratorio”, comentó Jim Dau.

Gustavo Carrasquel | ANCA24

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