Volcán subglacial en la Antártida aceleraría deshielo

El alto flujo de calor a través de la corteza en esta región del continente blanco puede influir en la estabilidad de la capa de hielo, según afirman expertos locales e internacionales.

En enero de 2010, un equipo de expertos de la Universidad de Washington en St. Louis, (Estados Unidos) diseñó dos líneas de investigación con distintos sismógrafos en la Tierra de Marie Byrd, que limita al occidente del Territorio Antártico Chileno, siendo la primera vez que los expertos desplegaban diversos instrumentos en el interior del continente para poder operar durante todo el año, incluso sus partes más frías.

El sismógrafo matriz usó perturbaciones creadas por terremotos distantes para obtener imágenes de hielo y roca en lo profundo de la región. El objetivo era medir la capa de hielo, para ayudar a reconstruir la historia climática de la Antártica.

Pero en la mitad de sus investigaciones hallaron una montaña: se trataba de un volcán humeante subglacial (a un kilómetro bajo el hielo antártico), según lo publicado por la revista Natura Geoscience.

La Tierra de Marie Byrd de por sí cuenta con un registro de numerosos volcanes que se hallan alrededor de la costa y en alta mar, pero es la primera vez que se confirma actividad volcánica tan lejos de tierra. Los temblores ocasionados por este volcán ocurrieron en 2010 y 2011 a una profundidad de 25 a 40 kilómetros por debajo de la superficie subglacial.

Los eventos sísmicos detectados eran débiles y de muy baja frecuencia, por lo que no provenían desde un origen tectónico, puesto que estos temblores de baja magnitud tienen frecuencias de 10 a 20 ciclos por segundo y éste era de 2 a 4 ciclos por segundo.

Según explica Ricardo Jaña, investigador del Instituto Antártico Chileno (INACh), el descubrimiento de este volcán podría provocar un mayor calor transmitido a la masa de hielo y esto podría provocar un derretimiento o flujo de agua, hacia las zonas de contacto de la periferia antártica. “Esto podría suponer una suerte de riesgo para la estabilidad de la Tierra de Marie Byrd”, sostuvo el experto.

Jaña expresó que el documento difundido por la publicación es la continuación de una serie de artículos científicos que dan cuenta de una capa de cenizas a 1.400 metros de profundidad, lo cual es una evidencia de un proceso de erupción de hace aproximadamente 8.000 años.

Al respecto, los sismólogos estadounidenses contactaron a expertos de la Universidad de Texas, para obtener mapas topográficos de la roca madre. Mediante un radar, se descubrió dicha capa.

El instrumento mostraba una montaña bajo el hielo, por lo que los especialistas creen posible que haya justamente una erupción en el pasado. No obstante, calculan que se necesitaría una gran expulsión que libere un millar de veces más energía que una erupción típica, para romper el hielo sobre el volcán. Una erupción subglacial y el flujo de calor del que va acompañada fundirán una gran cantidad de hielo.

“Mi primer pensamiento fue: Bueno, tal vez es sólo una coincidencia. Pero entonces miré más de cerca y me di cuenta que las montañas eran en realidad volcanes y que los volcanes más cercanos a los eventos sísmicos eran los más jóvenes”, ha apuntado una de las investigadoras, Amanda Lough a la revista Nature Geoscience.

Ahora los científicos quieren conocer las razones por las que la mayor parte de la zona occidental de la Antártica tiene montañas de origen volcánico, algo que no ocurre en el resto de este territorio helado. “Pensamos que es probable que haya un punto caliente en el manto es este lugar que produce magma muy por debajo de la superficie”, indicó Lough.

Fuente | elpinguino.com

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