Realizan esfuerzos en la conservación del cóndor andino en Ecuador

El cóndor andino es el ave heráldica del país, uno de los símbolos que representan a la nación. Durante siglos, estos gigantescos plumíferos planearon libremente sobre las cordilleras andinas.

Fueron venerados por grupos indígenas e inspiraron cientos de leyendas en torno a su majestuosidad y su grandeza. En los últimos cien años, sin embargo, su población se ha visto diezmada, llegando al borde de la extinción.

El uso de pesticidas y venenos, la caza furtiva debida a la errónea idea de que mataban al ganado (únicamente se alimenta de carroña) y la reducción de espacios naturales son algunas de las causas que han provocado que esta especie enfrente una terrible realidad.

Según el Libro Rojo de Aves del país, el cóndor andino se encuentra en Peligro de Extinción Crítico y está registrado en el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, esto prohíbe radicalmente su comercialización.

Preservación de la especie

Actualmente los esfuerzos en la conservación del cóndor andino en Ecuador se canalizan a través del Grupo Nacional de Trabajo del Cóndor Andino, que congrega a organismos como la Fundación Zoológica, el Parque Cóndor, la Fundación Galo Plaza, la Fundación Aves y Conservación y el Ministerio del Ambiente.

“Este grupo funciona desde finales de los años 90, pero hemos comenzado a hacerlo de manera más intensa desde 2009. Hemos encontrado varios nidos que son monitoreados, participamos en la liberación del cóndor Felipe, colocamos chips satelitales para realizar seguimientos diarios. Por otra parte nos centramos en la educación ambiental, nos dedicamos a la información y a la concienciación, para evitar los intentos de caza o captura. En ese aspecto los medios de comunicación están realizando una gran labor”, reflexionó Juan Manuel Carrión, director del Zoológico de Quito.

Este año está siendo terriblemente dramático para el mundo del cóndor, con tres ejemplares fallecidos, en Imbabura, Pichincha y Azuay. Según Carrión, la percepción de la sociedad civil está transformándose.

Un ejemplo de esto se dio luego de que en las redes sociales aparecieron fotos de un cóndor muerto. Eso generó indignación entre la población: “La difusión de esas fotos ayudó mucho a la conciencia, mostrando la barbarie de unos pocos, pero las autoridades intervinieron, (el responsable) fue apresado y ya se emprendieron las acciones legales pertinentes”.

La frágil realidad del cóndor hace necesaria la convergencia de fuerzas para su estabilidad poblacional y su supervivencia, por eso el nacimiento y futura liberación del nuevo pichón junto a sus dos hermanos es una cuestión que atañe a todo el país, sostiene Carrión.

Fuente | http://www.lahora.com.ec

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