La acidificación del océano empeora el calentamiento global

Por si no fueran suficientes problemas la acidificación del océano y el cambio climático (ambos producidos por las todavía crecientes emisiones de carbono), un nuevo estudio publicado en Nature dice que la acidificación del océano agravará el calentamiento global subiendo aún más la temperatura de la Tierra.

Los científicos saben, desde hace tiempo, que los pequeños organismos marinos -fitoplancton- son esenciales para el enfriamiento del mundo al emitir un compuesto orgánico conocido como dimetilsulfito (DMS). El DMS, que contiene azufre, entra en la atmósfera y ayuda a crear nubes, favoreciendo el efecto enfriamiento global. De hecho, en el pasado, los científicos creían que el cambio climático realmente podía incrementar las emisiones del DMS, y compensar algo el calentamiento global, pero no tuvieron en cuenta el impacto de la acidificación.

Los investigadores, dirigidos por Katharina Six con el Instituto Max Planck de Meteorología, probaron cómo la acidificación afecta al fitoplancton en el laboratorio al disminuir el pH (es decir, acidificando) en tanques de agua llenos de plancton y midiendo las emisiones de DMS. Cuando pusieron los niveles de acidificación que se supone para el año 2100 (en un escenario moderado de emisión de gases de efecto invernadero), encontraron que el enfriamiento de las emisiones de DMS disminuyó.

Introduciendo los resultados en un sistema modelo global, Six dice “obtenemos un calentamiento extra de entre 0,23 y 0,48 grados Celsius del impacto propuesto (en el 2100)” añadiendo que “con menos azufre aumenta el calentamiento de la superficie de la Tierra.” Esto genera un bucle de realimentación positivo que, supuestamente, tendrá impactos lejos de ser positivos, según los científicos.

Hasta la fecha, el mundo se ha calentado aproximadamente 0,8 grados Celsius en el último siglo con una serie de impactos que incluyen el grave empeoramiento del clima, incremento del nivel del mar, deshielo de glaciares y del mar y ha puesto especies en peligro.

Six también ha afirmado que el calentamiento del mundo no significa, necesariamente, un mundo más productivo para el fitoplancton, como los investigadores han estado debatiendo en el pasado.

“En la antigüedad se asumía que el fitoplancton potencialmente crecía mejor en un oceano más caliente,” explicaba a mongabay.com. “Sin embargo, la base para el crecimiento de las plantas es el suministro de nutrientes. Como los océanos se estabilizarán en un clima más caliente, habrá menos nutrientes transportados en la zona de la luz solar. Los modelos del sistema terrestre, como el IPM-ESM que hemos usado para nuestro estudio, proyectan un descenso en producción primaria de un 17 por ciento a finales de este siglo en una escenario climático moderado. El impacto del cambio climático solo conduce a un descenso de emisiones de DMS de un 7 por ciento”.

Los resultados son todavía preliminares, ya que los investigadores aún tienen que comprobar como será el impacto de las emisiones de DMS en aguas tropicales y subtropicales, su objetivo ahora son las aguas polares y a temperatura ambiente. Además, se deben crear más modelos para entender posibles dudas, según Six.

Aún así, la evidencia es lo suficientemente fuerte como para que los investigadores escriban en el papel que “este posible impacto climático en la acidificación del océano debería considerarse en las proyecciones del cambio climático futuro.” Básicamente, la estimación actual del incremento para un escenario de clima moderado es de alrededor del 10 por ciento.

Se espera que la acidificación del océano, apodada “el gemelo, igualmente malvado, del cambio climático” por Jane Lubchenco de la Administración Atmosférica y Oceánica Nacional Estadounidense (NOAA, siglas en inglés), cause grandes impactos negativos en muchas especies marinas, incluyendo la disolución de conchas de crustáceos y moluscos, dificultando los arrecifes de coral e, incluso, cambiando la distancia auditiva de los peces.

Entonces, ¿cómo podemos hacer para que esto no ocurra?

“Sólo hay una respuesta” dice Katharina Six, “la reducción de emisiones de combustibles fósiles.”

Por Jeremy Hance | mongabay.com

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