Las iniciativas relacionadas con el clima son beneficiosas para la salud humana

La rápida adopción de medidas tendientes a reducir contaminantes comunes, como el hollín – conocido también como carbono negro – y el metano, no solo ralentizará el proceso de calentamiento de la Tierra, sino que además salvará millones de vidas.

Según un nuevo estudio la reducción de esos contaminantes climáticos de corta vida, como se les denomina, haría más lento el proceso de derretimiento en el Ártico y en regiones montañosas con glaciares, como la de los Himalayas; traería consigo múltiples beneficios para la salud, los cultivos y los ecosistemas, y reduciría los riesgos para el desarrollo que entrañan  las inundaciones y la escasez de agua.

El informe titulado On Thin Ice: How Cutting Pollution can Slow Warming and Save Lives (“Sobre una delgada capa de hielo: Como la reducción de la contaminación puede ralentizar el calentamiento y salvar vidas”) se refiere al hecho de que el cambio climático está afectando a la criosfera, esas cordilleras montañosas cubiertas de nieve, brillantes glaciares y vastas regiones de gelisuelo (permafrost) de las que todos dependemos.

Se advierte que el proceso de calentamiento que está teniendo lugar en la criosfera podría provocar terribles consecuencias para los humanos: elevación del nivel del mar, una mayor tensión hídrica y un clima más extremo. Por ejemplo, la liberación de grandes volúmenes de CO2 y metano como consecuencia del derretimiento del gelisuelo podría incrementar hasta en un 30% la presencia de carbono en la atmósfera en el presente siglo.

En el informe se mencionan además medidas inmediatas que podemos adoptar para ralentizar el proceso de derretimiento del hielo, tales como reducir las emisiones de carbono negro provenientes de vehículos alimentados a diésel y de la quema de combustibles sólidos que reducen la reflectividad de la nieve y el hielo, lo que da lugar a un derretimiento mayor.

Además, las medidas de ese tipo podrían ser muy provechosas en materia de salud, agricultura, y otros beneficios en la esfera del desarrollo. Según el informe, si se utilizaran más cocinas ecológicas —las que utilizan menos combustibles o combustibles ecológicamente más limpios— podría salvarse un millón de vidas. Al mismo tiempo, reduciendo en un 50% la quema de combustibles al aire libre y la quema de bosques podría reducirse en 190.000 el número de decesos por año, muchos de los cuales tienen lugar en Europa y Asia central.

Simultáneamente, la reducción de las emisiones causadas por el transporte de diésel y por los equipos que utilizan ese combustible podría aumentar en más de 16 millones de toneladas el rendimiento del arroz, la soja y otros cultivos, especialmente en Asia sudoriental, así como evitar 340.000 muertes prematuras.

Las emisiones de metano, así como las de óxido de nitrógeno  —resultantes del uso de diésel—, aumentan los niveles de ozono, lo que reduce el crecimiento de los cultivos alimenticios, y por lo tanto el rendimiento de los cultivos.

Vía | Banco Mundial

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