La caza furtiva y el comercio ilegal de especies silvestres amenazan poblaciones de tortugas en Canadá

Poblaciones de tortugas en el sur de Ontario se encuentran amenazadas por los cazadores furtivos, que las venden en el mercado negro como novedades de acuario o como exquisitez gastronómica.

Ron Brooks, quien ha estudiado a las tortugas en el Parque Provincial de Algonquin por 40 años, dijo que no hay estadísticas sobre el número de tortugas que se venden en el comercio ilegal de vida silvestre.

Ocho especies de tortugas viven en Ontario, siete de las cuales son consideradas en riesgo. Dos de estas especies – las tortugas manchadas y madera – se clasifican como en peligro de extinción.

Para los investigadores de tortugas, el riesgo de caza furtiva los lleva a tomar precauciones.

Según el especialista, los estudios e informes siguen siendo deliberadamente vagos sobre la situación de las poblaciones de tortugas.

El portavoz de Medio Ambiente de Canadá, Mark Johnson, dijo, que debido a la “naturaleza compleja, multinacional y encubierta de los delitos de vida silvestre”, no existe información sobre la rentabilidad del contrabando de vida silvestre en Canadá, pero los estudios sugieren que esta actividad, es una industria global que negocia unos 30 mil millones de dólares por año.

Joe Crowley, quien es un especialista de especies en riesgo del Ministerio de Recursos Naturales y parte de la Sociedad Canadiense de Herpetología, dijo que los agentes encargados de hacer cumplir las legislaciones, han estado involucrados en varios “grandes investigaciones internacionales”.

“Las tortugas están sin duda en muy serios problemas en Ontario”, dijo Crowley, quien agregó que hay varios factores que contribuyen, como la pérdida de hábitat y la mortalidad vial.

Crowley dijo que las tortugas tienen bajas tasas de reproducción, por lo que la muerte de los adultos pueden ir en detrimento de una población.

“La caza furtiva es una amenaza especialmente problemática para las especies raras, las que tienen alta demanda en el mercado de mascotas”, dijo. “Un solo evento la caza furtiva en teoría podría acabar con una población”.

Brooks señaló que si bien las tortugas están protegidas por la legislación, existe una “paradoja” cuando se trata de su conservación.

“La legislaciones las muestran como en riesgo”, dijo. “Pero hay una regulación que se puede cazar en caso de tener una licencia de pesca”.

“El Ministerio de Recursos Naturales de Canadá, debe cambiar la regulación de la pesca y caza para proteger a las tortugas. Las tortugas no son todavía lo suficientemente bien protegidas”, señaló el biólogo Ron Brooks.

La investigadora Jacqueline Litzgus dijo que ha estado observando una población de tortugas manchadas en declive en la última década, a pesar de ser un “sitio prístino” no se presta atención a la pérdida de hábitat o las cuestiones de la mortalidad vial.

“Yo sólo he dado cuenta de las tortugas que se han ido”, dijo, y agregó que “las capturas incidentales y para satisfacer a tiendas de mascotas”, podrían ser las causas.

“Las estadísticas de la caza furtiva son difíciles de precisar”, dijo, y agregó que incluso cazando una o dos tortugas se puede dañar a toda una población.

Litzgus añadió que es importante tener en cuenta las tortugas como una “especie paraguas”. “Al proteger el hábitat para todas las tortugas, por efecto dominó se permite la preservación de ese ecosistema para tantas otras especies”, dijo. “Al proteger a las tortugas, protegemos todo en ese humedal”.

Clare Clancy | http://www.ottawacitizen.com

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