Argentina, sin políticas para enfrentar al cambio climático

En 2015, el país probablemente esté obligado a reducir sus emisiones contaminantes. El Estado no tiene iniciativas.

El próximo año será clave para enfrentar el cambio climático. En la cumbre que se realizará en París en 2015 las naciones deberán firmar un acuerdo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Si bien en el Protocolo de Kioto Argentina no fue obligada a tomar acciones, es muy probable que en este nuevo pacto sí esté incluida.

“Argentina emite 8,5 toneladas anuales de dióxido de carbono (CO2) por persona. Más que muchos países desarrollados que tomaron compromiso en el Protocolo de Kioto como Grecia o Portugal y casi igual de Francia e Italia. Nos van a meter en la bolsa”, asegura Vicente Barros, investigador de Conicet, quien estuvo en Córdoba invitado por la Comisión Asesora en Ambiente del Consejo de Profesional de Ciencias Económicas.

Raúl A. Estrada-Oyuela, representante de la Cancillería Argentina entre 2000 y 2007 en la negociaciones ambientales internacionales, coincide: “Si hubiera un acuerdo, aunque sea insuficiente, difícilmente Argentina conserve el privilegio de no quedar obligada con alguna forma de contribución”.

Y agrega: “Tenemos un elevado nivel de emisiones de gases de efecto invernadero. Por eso es realmente irresponsable que el gobierno nacional mire para otro lado, no tome medidas de mitigación ni de adaptación, y en las negociaciones internacionales se asocie a Venezuela o pretenda esconderse detrás de Haití o Senegal”.

Barros es vicepresidente del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), el organismo de la ONU encargado de elaborar un informe científico sobre esta problemática. En su visita a Córdoba dio detalles del último trabajo, el cual confirma que el ser humano es la fuerza dominante que está transformando el clima.

Entre 1880 y 2012 la temperatura media del planeta aumentó 0,85 grados. En los últimos dos decenios, los mantos de hielo en Groenlandia y la Antártida han perdido masa, al igual que los glaciares del mundo y el hielo Ártico. Desde 1900 a la actualidad el nivel del mar aumentó 0,19 metros. En los últimos 60 años también hubo cambios en los regímenes de lluvia.

Los gases de efecto invernadero que el ser humano emite al consumir combustibles fósiles están agregando más energía a la Tierra. El planeta recibe del Sol 250 vatios por metro cuadrado. En 2011, los gases de efecto invernadero agregaron 2,3 vatios más. “Es casi el uno ciento más de lo que recibimos del Sol. Eso todos los días y todos los años terminan generando nuevas condiciones climáticas”, explica Barros.

El futuro

En la actualidad hemos superado 400 partes por millón (ppm) de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, el principal gas de efecto invernadero. Si no se hace nada, se alcanzarán los 1.370 ppm y la temperatura subirá 4,5 grados más hacia fines de este siglo.

“El panorama de las emisiones cambió y eso va a afectar a Argentina. Los países emergentes, como Argentina, tuvieron un crecimiento brusco de sus emisiones en los últimos años, mientras que los países desarrollados no aumentaron mucho. Las emisiones de ambos grupos son iguales”, apunta Barros.

Según Estrada-Oyuela, este escenario complejo reduce las chances de que se llegue a un buen acuerdo. “Por el momento no hay indicios vehementes en ese sentido y lo poco que se ha dicho, no vaticina un acuerdo suficiente”, asegura.

Barros cree que en 2015 se va a tomar alguna medida porque tanto China como EE.UU., los dos principales países contaminantes y potencias económicas, dieron señales de querer reducir sus emisiones.

Otros países que ya anunciaron medidas son los miembros de la Unión Europea, Japón, India y Brasil.

Sin embargo, en las últimas negociaciones Argentina no ha realizado una propuesta concreta de reducción de emisiones. Su posición ha coqueteado con el grupo liderado por Bolivia y Venezuela) y el histórico G77 más China, un grupo heterogéneo de naciones en desarrollo.

Soluciones nacionales

“Argentina debe adoptar las medidas que tengan efectos para la mitigación y para la adaptación y que a la vez sean económicamente convenientes”, señala Estrada-Oyuela.

Para Barros la clave para reducir las emisiones es secuestrar el carbono a partir de la forestación y los biocombustibles. “Es una oportunidad para Argentina porque no hay países con suficiente espacio para realizarlo. Podemos multiplicar por 10 nuestra área forestal en 15 años y tener emisiones negativas de CO2 como Uruguay”, ejemplifica Barros.

Estrada-Oyuela agrega medidas más urbanas: “Se debe racionalizar y emplear medios de transporte más eficientes. También introducir normas para hacer más eficientes los edificios y limitar el uso de la calefacción y el aire acondicionado. Finalmente, tarifar la recolección de los residuos sólidos urbanos, otra fuente de emisión, de acuerdo con su volumen y calidad”.

Por Lucas Viano | http://www.lavoz.com.ar

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