Alertan a Bolivia por desaparición de glaciares tropicales andinos

Como gigantes en agonía, los glaciares tropicales andinos se derriten a una velocidad que preocupa a los científicos. Su imparable retroceso en las últimas décadas aumenta la sospecha de la responsabilidad humana en un fenómeno tan dañino como la fundición de los casquetes polares.

Este desastre natural fue centro de atención en la conferencia de la ONU sobre el cambio climático COP20, la desaparición de estos castillos de hielo, ubicados entre Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia en una zona en la cordillera de los Andes que abarca unos 1.700 km2, afecta la disponibilidad de agua dulce y podría aumentar el nivel del mar.

Los cambios climáticos amenazan seriamente con desaparecer hasta el año 2030 a glaciares tropicales andinos en Bolivia que están por debajo de los 5.400 metros de altitud, según dos estudios de la Organización No Gubernamental (ONG) Reacción Climática y la privada Liga de Defensa del Medio Ambiente (Lidema).

Ambos estudios, por separado, se preocuparon por analizar las consecuencias del calentamiento global y de los nevados de la parte andina de Bolivia, lo que podría generar graves consecuencias de abastecimiento de agua en las ciudades de La Paz y El Alto, ambas en el oeste de Bolivia.

El investigador Amos Battos, de la ONG Reacción Climática, dijo que este resultado alarmante emerge de un estudio que desarrolló, coincidente con otros, de que en el año 2030 todos los glaciares andinos que están por debajo de los 5.400 metros de altura desaparecerían.

“Ello significa que las principales fuentes de agua dulce de los bolivianos, principalmente de los habitantes de la región andina, quedarían extinguidas”, declaró Battos en contacto con Xinhua.

La desaparición de los glaciares, dijo Battos, se acelera precisamente por los incendios forestales.

“El hollín que se produce y asciende en el aire se asienta en el hielo, lo oscurece y con ello concentra más calor sobre su superficie, apresurando el deshielo de los nevados”, aseveró.

Planteó acciones inmediatas para enfrentar esta “preocupante” situación a fin de atenuar sus consecuencias.

En tanto, la fundación Lidema señaló que los cambios climáticos amenazan seriamente a tres glaciares de la Cordillera Real, como el Chacaltaya, el Tuni Condorini y el Illimani, en la parte andina boliviana, que anualmente se derriten un metro y se prevé que antes de 2030 hayan desaparecido.

Consecuencias

El coordinador de Lidema, René Baptista, explicó a Xinhua sobre las derivaciones del deshielo de estos nevados. “Estos glaciares ubicados en el departamento boliviano de La Paz están desapareciendo, pues pese a que existen años más lluviosos que otros, no se recuperarán como glaciares.

“Es una tendencia irreversible que complicará a la provisión de aguas y la subida de temperatura en la región”, dijo.

Uno de los temas más preocupantes es la provisión de agua potable para las ciudades, debido a que los glaciares representan un 20 por ciento del volumen del líquido elemento que se consume en los centros urbanos.

Para las comunidades de las áreas rurales, la escasez de aguas de deshielo afectará su producción agrícola e incluso su subsistencia.

“Si no se consiguen otras fuentes de agua significa que las comunidades también desaparecerán y se producirá una migración a las ciudades”, aseveró Baptista.

De acuerdo con la proyección del especialista, el deshielo de los glaciares provocará un incremento de la temperatura en La Paz en unos 0,3 grados Celsius por década, por lo que el impacto ambiental se sentirá tanto en la fauna como en la flora.

Los estudios señalan que la desaparición de algunos animales y especies vegetales es un indicador de este cambio.

También lo es la aparición de otras especies, por ejemplo, la del mosquito en el Altiplano.

En el caso del nevado de Chacaltaya, hace 20 años tenía un kilómetro y medio de hielo, y actualmente esa superficie se ha reducido a 50 metros cuadrados, con lo que perdió su importancia como fuente de provisión de agua.

El nevado Illimani, se estima que en los últimos 50 años ha perdido entre un 40 a 50 por ciento de su masa de hielo, proceso que se intensifica con la falta de lluvias.

Estudio

El derretimiento de glaciares y la sequía dejarán sin agua a millones de habitantes en el mundo en muy pocos años, y Bolivia es uno de los países más afectados, por lo que su gobierno y organismos comenzaron a trabajar para determinar sus niveles actuales, amenazas de retrocesos y planificar programas destinados a mitigar impactos climáticos.

Carlos Fuentes, del Programa Nacional de Cambio Climático, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente y Agua, explicó que se elabora un inventario de los glaciares de la Cordillera Real con relación al agua para determinar sus niveles los últimos años.

El proyecto consiste en la toma de imágenes actuales mediante satélite, que serán comparadas con anteriores.

Entre los nevados de la cordillera real ubicados en el departamento de La Paz se encuentran el Illampu, Huayna Potosí, Illimani, Mururata, Condoriri y Chacaltaya.

Los datos de estos estudios, según Fuentes, serán utilizados en el diseño de medidas de adaptación a ser implementadas y, tras sistematizarlos, se elaborarán políticas y recomendaciones para enfrentar los posibles impactos climáticos.

Este es un proyecto que se trabaja en los países de la Comunidad Andina a nivel regional: Perú, Ecuador, Bolivia, y en menos intensidad en Colombia.

En el caso de Bolivia se cuenta con una inversión de dos millones dólares.

Desde hace dos años, y con mayor dramatismo durante los últimos años, distintos organismos internacionales y nacionales han publicado informes sobre los efectos del cambio climático y de los glaciares, y se esperan acciones concretas, según el Lidema.

Fuente | http://www.vanguardia.com

 

Anuncios