La continua destrucción del humedal más grande de Colombia|Video

El humedal más grande de Colombia podría ser destruido por completo si más no se hace para revertir décadas de abandono.

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Designado como una reserva de Biosfera de la UNESCO y  Humedal RAMSAR Protegido, La Ciénaga Grande, en el estado costero de Magdalena ha sido a la vez un campo de batalla de décadas de guerra civil en Colombia y padecido problemas ambientales que siguen afectando a una población que depende de él para su sustento .

El Oasis, poblado en su mayoría por pescadores desplazados del conflicto interno de Colombia, es un asentamiento caribeño situado en la periferia del humedal. Parte del municipio de Ciénaga , es una representación actual y trágica del continuo deterioro del frágil ecosistema de la Ciénaga Grande.

La comunidad es una serie de chozas construidas de madera y plástico desechado con bases hechas de basura que ensucian la orilla del humedal. El agua en sí no tiene vida, rancia, y plagada de enfermedades. Sin un sistema de alcantarillado en el lugar, las familias que componen este barrio se ven obligadas a vaciar sus inodoros directamente en la Ciénaga Grande. Los residuos sobre la que se construye en esta comunidad da a la zona un putrefacto olor permanente.

De acuerdo con Luis Alejandro Bastidas de la Agencia Nacional de Parques de Colombia, la Ciénaga Grande ha pasado de proporcionar 35.000 toneladas de pescado al año a poco más de 4.000 toneladas el año pasado, impactando de manera importante el sustento de unos 5.000 pescadores de la región.

Para Bastidas la Ciénaga Grande ha sido objeto de destrucción sistemática de todos los frentes.

En el extremo norte, el humedal ha sido separado del mar Caribe por una importante carretera que conecta las principales ciudades costeras de Barranquilla y Santa Marta. Esta partición artificial ha obstaculizado el intercambio natural de agua de mar y agua dulce que el ecosistema del humedal depende en gran medida para mantener los niveles óptimos de salinidad – un desequilibrio que, según los medios locales, ha llevado a la pérdida de casi 29.000 hectáreas de manglares.

Añadiendo al impacto humano son los efectos naturales. La Ciénaga Grande limita con el río más grande de Colombia, el Magdalena, que proporciona el humedal con un 60% de su agua fresca durante la temporada de lluvias inundando las llanuras de mangle. Sin embargo, gran parte de la Magdalena es casi seco, en gran parte debido al fenómeno de El Niño,  no ha aumentado su caudal desde el año 2013.

La intensa sequía que afecta actualmente a gran parte de Colombia ha permitido que las personas que cruzan partes del Magdalena a pie debido a los muy bajos niveles de agua, y también el uso de algunos de sus cauces asociados como carreteras.

“Con el río Magdalena se seca la única salvación inmediata para la Ciénaga son los cuatro principales ríos tributarios que normalmente proporcionan el 40% del agua de la Ciénaga Grande,” agrega Bastidas.

Pero la calidad del agua y el flujo de estos cuatro afluentes que bajan de la cercana Sierra Nevada, se han visto afectados negativamente por las plantaciones de banano y aceite de palma a gran escala que rodean el humedal.

De acuerdo con la UNESCO, un proyecto de desarrollo para hacer frente a los problemas ambientales de la Ciénaga Grande y mejorar las condiciones socioeconómicas de las comunidades locales se puso en marcha en el año 1994. Debido a esta iniciativa “algunas” zonas de manglares se han recuperado.

Sin embargo, tanto Bastidas y el pueblo de El Oasis admiten que los 14 municipios que rodean la Ciénaga Grande son notoriamente corruptos, una realidad que inhibe las regulaciones de las grandes industrias agrícolas y el progreso efectivo de los programas socioeconómicos. Por otra parte, la falta de educación sobre las prácticas ambientales y de infraestructura sanitaria básica requerida para las comunidades periféricas como El Oasis significa que una necesaria mejora integral del entorno del humedal queda muy lejos.

“No ha habido verdadero compromiso político e institucional para restaurar los flujos de los cuatro ríos”, confesó Bastidas. “Esta es nuestra última oportunidad de decidir si vamos a salvar el humedal o a permitir que esto suceda y sea una tragedia nacional”.

Fuente | colombiareports.com

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