Paraguay: La lucha por la tierra de los ayoreos | Video

Un grupo Ayoreo en el Chaco cuya tierra ancestral fue vendida a ganaderos internacionales en 2012 está luchando por su regreso, y para aferrarse a su forma de vida.

El pueblo ayoreo es un grupo étnico del Gran Chaco que vive en un área entre los ríos Paraguay, Pilcomayo y Parapetí que se extiende entre Bolivia y Paraguay.

Son unas 5.600 personas cuya protección como pueblo pasa por que se respeten sus derechos, contemplados en las normativas nacional e internacional vigentes y que tratan de su protección por el despojo de tierras de que han sido objeto y por tratarse de población en situación de contacto reciente o inicial con otros pueblos.

Lo delicado de la situación son las evidencias de la mortandad por las infecciones broncopulmonares que genera el contacto o por luchas violentas a las que este pueblo se vió obligado para defenderse.

El trabajo en la defensa del territorio de los indígenas que la asociación GAT (Gente, ambiente y territorio) realiza con apoyo de Manos Unidas, está relacionado también con la mejoría de su calidad de vida, incluyendo actividades directas y de incidencia en ámbitos educativo, sanitario, de generación de ingresos y de fortalecimiento organizativo.

Las reclamaciones del pueblo Ayoreo Totobiegosode han sido escuchadas por la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) y se busca que todas las instancias públicas lo hagan. Se pide que sus últimos bosques no sean degradados, que se respeten esas tierras y se reconozca su contribución al desarrollo sostenible de toda la región.

Desde el GAT y junto a Manos Unidas, se lucha porque sea respetada la autodeterminación de este pueblo y la voluntad de los Ayoreo Totobiegosode en situación de aislamiento, de no ser obligados al contacto forzado con otros pueblos. Si se garantizan sus derechos humanos, quienes más ganarán serán las generaciones futuras.

Dos niñas del pueblo ayoreo totobiegosode descansan el pasado 17 de diciembre de 2014 en una hamaca en la comunidad de Chaidí, en el departamento de Alto Paraguay, a unos 700 km de Asunción. Santi Carneri

Dos niñas del pueblo ayoreo totobiegosode descansan el pasado 17 de diciembre de 2014 en una hamaca en la comunidad de Chaidí, en el departamento de Alto Paraguay, a unos 700 km de Asunción. Santi Carneri

Los Ayoreo Totobiegosode de Paraguay, entienden que tanto la posesión de sus tierras y territorios como el cuidado y gestión sustentable de sus bosques es condición necesaria para la vida y pervivencia cultural. Esto es base ineludible de su seguridad y soberanía alimentaria, algo esencial en el trabajo de la ONG española Manos Unidas que apoya el trabajo de la asociación GAT (Gente, ambiente y territorio) de Paraguay.

Los Ayoreo Totobiegosode del Chaco paraguayo está sufriendo la acelerada deforestación que se registra en esta zona y esto les hace estar en constante huida. Este pueblo aún tiene parientes de generaciones recientes que permanecen en los últimos bosques de su territorio, evitando el contacto con otras personas.

El pueblo Ayoreo es un pueblo indígena transfronterizo cuyo territorio histórico tradicional abarca el Sur del Chaco boliviano y el norte del Chaco paraguayo. Actualmente, en la Región Occidental del país, o Chaco paraguayo, viven tres grupos locales de este pueblo: los Guidaigosode (alianza integrada por diversos grupos), los Garaigosode y los Totobiegosode Las familias Ayoreo Totobiegosode de Aocojadi y Chadi se sustentan tradicionalmente de la cacería de fauna silvestre, y de la recolección de especies de flora local; practican horticultura de subsistencia y la colecta de miel silvestre, entre otros, para su consumo.

En septiembre de 2015 el proyecto “Apoyo organizativo, educativo y sanitario para población indígena Ayoreo” financiado por Manos Unidas, tuvo como beneficiarias a las comunidades Ayoreo Totobiegosode Aocojadi y Chaidi del Alto Paraguay, Chaco, y a su organización OPIT. El valor de esta cooperación se relaciona al apoyo brindado a las comunidades indígenas en sus esfuerzos por mejorar sus condiciones de vida, ejerciendo sus derechos, en especial los que están directamente vinculados a la defensa de sus tierras.

Las medidas cautelares ordenadas por la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) a Paraguay supone que el Estado deberá proteger los bosques, titular parte del territorio ancestral indígena, y prevenir contactos no deseados en ese territorio reconocido a favor de éste pueblo. Pero la petición, aún en trámite, no habla sólo de protección sino de restitución de tierras, reclamadas por los Ayoreo Totobiegosode hace más de veinte años.

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Los proyectos que realiza el GAT con Manos Unidas, tienen un enfoque de derecho y acompañan al pueblo Ayoreo Totobiegosode en su búsqueda de respuestas ante las débiles políticas públicas para la restitución de tierras y territorios. Además, se realizan actividades de control de su patrimonio territorial, el derecho a no ser contactados, y la protección de los recursos naturales de la zona, como el bosque y el agua.

La deforestación está transformando todo el Chaco, una región descrita por David Attenborough como “uno de los últimos grandes áreas vírgenes que quedan en el mundo”.

Desde su oficina en las orillas del río Paraguay, el grupo conservacionista Guyra Paraguay utiliza imágenes satelitales para monitorear los cambios.

“El Chaco, en general, tiene la tasa más alta de deforestación en el mundo”, dice Alberto Yanosky, presidente de la organización. Su evaluación es apoyada por un estudio de la Universidad de Maryland (EEUU) en 2013, así como las propias mediciones de Guyra. Muestran que, cada año, un cuarto de millón de hectáreas se pierden en el Chaco paraguayo.

El estudio de la Universidad de Maryland indicaba que el Chaco paraguayo registraba las tasas más altas de deforestación del planeta. Allí se sitúa la historia de lucha del pueblo indígena ayoreo por sus tierras y su cultura. Desde el GAT (Gente, Ambiente y Territorio) y junto a la ONG española Manos Unidas se apoya esta lucha y se celebra la reciente resolución de la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) que ha dado la razón a la petición de la OPIT (Organización Payipie Ichadie Totobiegosode) e interponiendo medidas cautelares a Paraguay para protegerles.

Vía | elpais.com | http://www.theguardian.com

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